El sol directo, un flash desnudo y el flash integrado de un móvil son luz dura: salen de un punto pequeño y dan sombras nítidas, puntos deslumbrantes en las superficies brillantes y un contraste áspero. La luz se vuelve difusa cuando algo amplio se interpone entre la fuente y el producto: un cielo nublado, una ventana con una cortina blanca fina, una hoja de papel vegetal, una softbox, o un techo o una pared blancos en los que rebota la luz.
En las fotos de producto, la luz difusa mantiene legible el color en todo el producto. Con luz dura, una prenda muestra una franja clara a un lado y otra oscura al otro, y el comprador no sabe cuál es el tono real. Con luz difusa el tono se mantiene uniforme, y las superficies brillantes muestran un degradado suave en lugar de un punto blanco. Muchas pautas de marketplace que piden no usar flash, sol directo ni sombras duras están pidiendo, en la práctica, luz difusa.
Una luz totalmente difusa desde todos los lados tiene un coste: la textura desaparece, y un punto grueso, una pana o una piel granulada parecen lisos. Una luz que sigue siendo difusa pero llega desde un lado, baja y cercana, recupera la textura mientras las sombras siguen suaves. Una prueba rápida es el borde de la sombra del producto en el suelo: una línea nítida indica luz dura; un desvanecimiento gradual, luz difusa.
