Las fotos de stock se hacen para reutilizarse: una modelo en una cafetería, una superficie de mármol, una playa al atardecer, un flat lay de atrezo. Los bancos de imágenes las licencian con condiciones como libre de derechos, donde un solo pago permite un uso amplio, o derechos gestionados, donde el precio depende del medio, la región y el periodo. Libre de derechos no significa libre de condiciones: muchas licencias excluyen usos como dar a entender que una persona fotografiada respalda un producto.
En una ficha, una foto de stock puede mostrar contexto, nunca el producto, porque no muestra el artículo en venta. Los marketplaces suelen excluir las fotos de stock y de catálogo cuando el comprador necesita ver el artículo real, sobre todo en artículos usados y de segunda mano, y algunos permiten las imágenes del fabricante solo a vendedores autorizados. Las fotos copiadas de otro sitio web o de la ficha de otro vendedor no son fotos de stock en absoluto, y usarlas sin permiso infringe los derechos del fotógrafo.
Las imágenes de stock encajan en los lugares que una foto de producto no cubre: banners, publicaciones en redes sociales, páginas editoriales y fondos detrás de un producto recortado, cuando la licencia permite composiciones. Como la misma imagen se vende a todo el mundo, puede que un competidor ya la use. Guardar la licencia, la referencia de la imagen y el recibo junto al archivo facilita responder a una reclamación posterior, y el texto que hay que revisar es la licencia completa, no el resumen del banco de imágenes.
