El corte, el tejido y las fornituras de un artículo son los mismos en todos sus colorways; solo cambian los colores. Un colorway puede ser un único tono o una combinación fija, como en una zapatilla cuyo empeine, suela y cordones tienen cada uno su propio color. En un catálogo de productos, cada colorway es normalmente una variante de una misma ficha, con imágenes propias.
El comprador elige el color a partir de lo que ve, de modo que cada colorway necesita una imagen que muestre ese color y ningún otro. Fotografiar cada colorway es una vía; producir las variantes de color a partir de la imagen de uno de ellos es otra, y en ese caso conviene comparar el tono con el producto real, ya que una pantalla y un tejido teñido nunca coinciden del todo.
