El término abarca un rango amplio. En un extremo, una foto real del producto recibe un fondo generado o un modelo sintético; en el otro, cada píxel sale del modelo de IA, producto incluido. Para una ficha esta distinción importa más que la etiqueta: una imagen construida en torno a una foto del artículo real puede mostrar ese artículo con fidelidad, mientras que una generada sin ella muestra un parecido que el comprador no recibirá.
Los marketplaces han fijado normas propias. El terreno común es que las imágenes de IA deben representar el producto con exactitud y no deben añadir características ni accesorios que el comprador no vaya a recibir, y en varios sitios deben marcarse, mediante metadatos invisibles, una etiqueta visible o una nota en la descripción. Cuál de estas opciones se aplica, y a qué imágenes, difiere entre marketplaces y cambia a menudo.
La declaración es más fácil de gestionar cuando se planifica desde el principio. Un registro sencillo por imagen, que anote si se fotografió, se editó con IA o se generó, y con qué herramienta, responde a una pregunta posterior de un marketplace o de un cliente y muestra qué archivos necesitan una etiqueta cuando pase a ser obligatoria. Subir el archivo descargado con sus metadatos intactos conserva cualquier marca invisible que haya añadido la herramienta, y una revisión a tamaño completo antes de publicar detecta letras, logotipos o manos mal dibujados.
