El enfoque localiza los bordes y aclara el lado claro y oscurece el lado oscuro. Los editores lo controlan con una cantidad, un radio y un umbral. Un radio pequeño resalta un tejido o una línea de costura; uno grande dibuja un contorno visible alrededor de todo el producto. Las cámaras y los móviles ya enfocan sus JPEG, así que enfocar de nuevo una foto de móvil se suma a lo que ya hay y se excede enseguida.
El enfoque va al final, una sola vez y al tamaño definitivo. Reducir una imagen después de enfocarla puede hacer que los tejidos de punto fino y las rayas vibren con dibujos falsos, y ampliarla amplía los halos. Sobre un fondo blanco, un borde exagerado se ve como un halo oscuro alrededor del producto, que parece un recorte descuidado. Ver el resultado a tamaño completo, un píxel de imagen por cada píxel de pantalla, muestra los halos que una vista previa reducida oculta.
Una foto desenfocada sigue desenfocada. El enfoque sube el contraste de los bordes que existen; no puede reconstruir el detalle perdido por un foco fallido o una cámara movida, y en un tejido oscuro sobre todo realza el ruido. Varios marketplaces rechazan las imágenes borrosas. El remedio está en la toma: un apoyo estable, más luz, una velocidad de obturación más rápida y el foco puesto en la parte delantera del producto.
