El dispositivo escribe los datos EXIF en el momento de la toma, a diferencia de los campos IPTC, que rellenan después personas y programas. Además de la velocidad de obturación y el objetivo, un móvil suele registrar dónde se tomó la foto. Un producto fotografiado en casa puede llevar así las coordenadas de esa casa. Algunas plataformas eliminan estos datos al subir el archivo y otras transmiten el original, por lo que la ubicación debe quitarse antes de compartir o publicar los archivos.
Los móviles guardan a menudo una foto de lado y añaden una marca de orientación que indica a los visores que la giren. Un programa que ignora la marca, o una herramienta que elimina los datos EXIF y la marca con ellos, muestra el producto tumbado o boca abajo. Girar la imagen en un editor y guardarla escribe el giro en los píxeles, de modo que la foto queda derecha pase lo que pase con sus metadatos.
Eliminar todos los metadatos al exportar es habitual, por ligereza y por privacidad, pero la misma opción puede quitar también el perfil de color y los campos IPTC que marcan las imágenes generadas por IA. Una exportación selectiva que descarte la ubicación y los datos de la cámara y conserve el perfil y los campos IPTC es el ajuste más seguro, y el panel de información del archivo de un editor de imágenes muestra lo que queda.
