Un recorte elimina elementos que sobran en los bordes, endereza un horizonte torcido, acerca el producto a los bordes del encuadre y cambia el formato de la imagen para un canal. Cada una de estas operaciones descarta píxeles, y un recorte ajustado de una foto pequeña deja demasiado pocos para el zoom. Un producto fotografiado con un margen generoso a su alrededor puede recortarse después a cualquier formato; uno fotografiado de borde a borde no, y entonces hay que ampliar su fondo.
Muchos de los recortes por los que pasa una imagen los hace otro. Las tiendas y los marketplaces recortan las imágenes de forma automática al formato de su cuadrícula, sus resultados de búsqueda y sus anuncios, normalmente en torno al centro. Un producto descentrado, o los pies de una modelo cerca del borde inferior, quedan entonces cortados donde el vendedor nunca lo ve. La comprobación consiste en mirar la versión más estrecha de cada lugar donde aparece la imagen, como un cuadrado centrado, y asegurarse de que el producto está completo en todas ellas.
Cortar el propio producto, como la punta de un zapato, el asa de un bolso o el extremo de una manga, parece un error, y muchas normas de marketplace no admiten un producto recortado en parte en la imagen principal. Un recorte que deja demasiado margen hace que el producto se vea pequeño en una miniatura. Cada recorte de un JPEG que se guarda de nuevo lo vuelve a comprimir, por lo que los recortes se hacen a partir del archivo original, que se conserva.
