Los cuadros de exportación lo muestran como la opción de incrustar el perfil de color, y los ajustes de exportación para web a veces la dejan desactivada para ahorrar un poco de peso. La mayoría de los programas leen como sRGB un archivo sin perfil. Eso no hace daño cuando el archivo realmente es sRGB y es un error cuando no lo es, por lo que convertir a sRGB e incrustar el perfil a la vez es el ajuste fiable.
Los editores de imágenes ofrecen dos órdenes distintas, y confundirlas es el error habitual. Convertir a un perfil cambia los valores para que los colores sigan iguales. Asignar un perfil mantiene los valores y cambia lo que significan, de modo que los colores se desplazan. Borrar el perfil de un archivo que no es sRGB tiene el mismo efecto que asignarle sRGB: el producto cambia de color sin que nadie lo toque.
Los canales tratan los perfiles de forma distinta. Unos los leen, otros convierten cada subida a sRGB y otros los eliminan o no admiten perfiles personalizados. El único estado que sobrevive a todos ellos es un archivo cuyos píxeles ya están en sRGB. Un perfil con el nombre de una impresora, un papel o un modelo de monitor indica que el archivo procede de un flujo de impresión o se etiquetó por error, y se convierte, no se borra.
